Mi lista de blogs

domingo, 21 de diciembre de 2014

"Macabra Navidad" Parte 2: Cena con sorpresa

Os dejo la segunda parte de "Macabra Navidad"... :) 

Ambos odiaban la navidad, porque cada uno tenía sus motivos para aborrecerla. Algo en el pasado hizo que lo hicieran: que a ella se la revolviera el estómago y sintiera ganas de llorar cuando veía el anuncio del turrón; que a él se le fueran las manos a los oidos y cerrara los ojos cuando veía la retransmisión de la Cabalgata de Reyes...

Nunca hablaban de los motivos por los que sentían ese odio tan acérrimo a ésas fiestas. Solo la vez que se conocieron se empaparon mutuamente en lágrimas confesándoselo, pero jamás volvieron a mencionar nada más del tema.

A cambio, en esas fechas Miguel y Mar se resarcían cometiendo los más horrendos crímenes.

Y aquella noche de Nochebuena, sentados, cada uno en una mesa del comedor del hotel en el que habían quedado con sus respectivas víctimas, estaban pensando cuidadosamente cómo hacerlo.

Mar tenía delante suya a un chico de veintipico, de barba y ojos castaños que no parecía muy interesado en las tonterías que ella se estaba inventando en ese momento para entretenerle.

Y no parecia muy interesado porque en determinado momento ella se había quitado los tacones con los pies bajo la mesa, situando su pie derecho como por descuido en la entrepierna de él.

-¿Te pasa algo?- Le preguntó Mar pícara al descubrir la confusión y la sorpresa en la cara de él.

Él intentó serenarse, pero le fue imposible ante la presión que el pie de ella ejercía sobre su parte más íntima, que no tardó en endurecerse mostrando su excitación.

-Te noto nervioso....-Sonrió ella dejando la copa de vino en la mesa tras beber, relamiendose los labios.

Por toda respuesta, él se limitó a mover disimuladamente las caderas instándola a ella a que siguiera con su movimiento de pie sobre su entrepierna.

Y mientras, en una mesa cercana, Miguel seducía a una veinteañera abstemia a la que había convencido para que probara el vino, y que ya iba por su segunda copa, risa tonta incluida.

Hablaba por los codos, mientras él le sonreia y trataba de interrumpirla para atraer su atención y allanar el terreno. Pero le era imposible: parecía tener conversación para rato y él empezaba a desesperarse.

Lo único que quería era subirla arriba y que aquello terminara como debía. Lo necesitaba.
Miró de reojo a la mesa cercana: parecía que su gatita si que iba a conseguir su objetivo, y antes que él: a juzgar por el aspecto del tipo que estaba frente a ella, no les daba más de media hora en el restaurante antes de subir a la habitación.

La acompañante de Miguel se percató de que estaba distraído y le dijo:

-Oh, perdona. Lo siento. No quería aburrirte con mis historias. Yo...Joder, se ve que cuando bebo me da por hablar, ya ves...-

Él la puso la mejor de sus sonrisas y centró toda su atención en ella.

-No te preocupes, preciosa.-Siguió sonriendo mientras la cogía de la mano  por encima de la mesa y pasaba suavemente sus uñas por la muñeca y brazo de la chica, haciendola sentir escalofríos.

-¿Estás bien?-La preguntó.

-Sí.-Contestó ella no muy convencida.-Es que...- Se soltó de los dedos de Miguel que seguían atravesando su brazo y se abanicó con la mano-...Tengo calor...-

Miguel sonrió y sacó la botella de vino de la cubitera en la que descansaba, la puso sobre la mesa y sacó un cubito de hielo del recipiente que había albergado la botella segundos antes, se levantó, se puso tras su acompañante y le apartó el pelo a un lado con una delicadeza que casi parecia mimo.

Mientras le pasaba el cubito de hielo por el cuello la susurró al oído:

-¿Mejor?-

La sintió estremecerse y mirando por encima del  hombro de ella vio la dureza de los pezones que coronaban los pechos de ella a través de la tela del vestido rojo, y decidió "azuzarla" un poquito más.

-¿Seguro que estás bien?-La susurró aun más cerca del oido, tanto que su lengua tocó levemente el lóbulo de la oreja de ella. -¿Quieres que nos vayamos arriba? Estaremos más cómodos...-

Ella se llevó las manos a la frente y resopló asintiendo.

-Sí, creo que he bebido demasiado-.

Miguel ayudó a la chica a levantarse y la cogió de la cintura mientras volvía a mirar a la mesa cercana, ahora vacía: parecía que Mar había triunfado.

Él no iba a ser menos y mientras conducía a su víctima al ascensor que los subiría a la segunda planta pensó meticulosamente cómo se desharía de quien ahora llevaba del brazo...


sábado, 20 de diciembre de 2014

"MACABRA NAVIDAD" PARTE 1: PRE- CENA

Os dejo la primera parte de "Macabra Navidad" :)

-Veinticinco de diciembre, fun, fun ,fun...- Canturreó Mar mientras se ponía el vestido que luciría esa noche: un modelo negro  con mangas largas de velo y decorado con brillantes lentejuelas con un fular a juego para no pasar frío.

Miguel, su chico, se rió mientras se acercaba a ella para subirla la cremallera del vestido en su espalda.

-Joder....-Dijo al mirarla cuando se dio la vuelta.- Estás para que te hagan un monumento... ¡Vaya pivón!- Añadió atrayéndola hacia él para darle un morreo.

-Tú tampoco estás mal....-Dijo ella sonriendo y mirándole: camisa negra por fuera, pantalones vaqueros negros y zapatos oscuros.

Su chico no era mucho de vestir, pero a su manera estaba elegante. Además, a ella no le iban para nada los "pingüinos" con esmoquin.

Mar le sonrió.

-Y aquí llevo lo más importante....-Dijo agarrándose el muslo con picardía y subiéndose un poco el vestido.

Él se mordió el labio.

-Ya sabes que a mí me gusta más hacerlo con mis propias manos...-La dijo.

-Allá tú. Yo soy más de usar juguetes...-Dijo guiñándole un ojo.

-Pues yo no. No me gusta ponerme perdido.-

-En fin...- Dijo ella- Para gustos los colores.-Cogió su bolso y comió la boca a Miguel con un ardiente morreo antes de decirle:

-Venga, vámonos, que esos pardillos nos estarán esperando. ¡Vaya Nochebuena que vamos a pasar!- Rió.

Miguel se puso serio, miró y la dijo:

-Odio la Navidad.-

Ella se puso su abrigo de cuero, cogió el bolso y le dijo:

-Lo sé, cariño, yo también. Pero ésta noche nos resarciremos, ya lo verás....-

Y  como cada año por esas fechas, salieron de casa con una terrible sed de sangre ardiendo en sus bocas...

viernes, 19 de diciembre de 2014

Macabra Navidad (Prólogo)

Aquí os dejo mi vuelta a los relatos de terror. El prólogo de "Macabra Navidad" .... :)

PRÓLOGO

 Sintieron que conectaron desde el principio.

Desde que los ojos de él se posaron en los de ella, supo que estaba destinada a estar a su lado.

A ella le pasó lo mismo: Justo cuando él la miró y ella le devolvió la mirada, supo que era el chico de su vida.

Por el principio de éste relato, puede parecer que éste es de amor, y que nuestra pareja protagonista había encontrado a su media naranja.

No os dejéis engañar...

 Aunque en el fondo así era. Habían encontrado a su media naranja...Aunque no fuera la media naranja a la que todos estamos acostumbrados.

Sintieron el flechazo que suele sentirse en esas ocasiones, y fue de amor, sí, pero también fue de algo más.

Tal vez hubo algo en sus sonrisas, en sus ojos...Algo que con solo una mirada delató que el otro se hallaba ante un ser calcado a él. Y ambos sabían que eso era casi imposible. ¿Cuántos seres había como ellos? Prácticamente muy pocos.

Paso a paso, según se acercaban sentían el magnetismo que solo dos seres como ellos podían sentir cuando veían a otro igual, y con cada palabra que se intercambiaron, ya en el exterior del bar en el que se conocieron, se dieron cuenta de que estaban hechos el uno para el otro...

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Entrevista Dr Terror (La Voz del Terror Getafe Voz)

Os dejo la entrevista a José (Dr Terror), presentador de "La Voz del Terror", en Getafe Voz los miércoles de 22:00 a 00:00 www.getafevoz.es

jueves, 9 de octubre de 2014

Podcasts de la semana

Os dejo los podcasts de los programas de radio en los que intervine ésta semana:

-Team Rocket entrevista a Desalojo.

-Letras Encadenadas entrevista a Julia Navarro.

-La Voz del Terror: Colaboración mediante la lectura de un poema (A partir del min 56 aprox, aunque os recomiendo el programa entero, está genial!

¡Espero que os gusten! :)

miércoles, 24 de septiembre de 2014

lunes, 15 de septiembre de 2014

Podcast programa Team Rocket entrevista a Felisuco y leyendas urbanas del rock y del heavy

¡Buenas! Os dejo el podcast de hoy de Team Rocket un programa en el que he empezado a colaborar, también en Getafe Voz.

Team rocket es un programa de música, cine, ocio y frikadas varias :)

Hoy hemos entrevistado a Felisuco y yo he tenido la oportunidad de hablar de algunas de las leyendas urbanas que rodean a los artistas del género rock y heavy...

¡Que lo disfrutéis!

http://www.ivoox.com/team-rocket-felisuco-15092014-audios-mp3_rf_3496927_1.html


domingo, 31 de agosto de 2014

Vampiros en vela. Parte I: Los dueños de la noche

Una visión futurista de los vampiros, que, con ayuda de la ciencia, consiguen inmunidad ante la luz del sol.Espero que os guste la primera parte de "Vampiros en vela" :)


Nueva York. Año 2050. Vampiros y humanos conviven en la ciudad de día y de noche gracias al suero creado por un científico que da a los chupasangre inmunidad durante el día...

La creación de aquel suero le había costado más de lo que hubiera imaginado jamás, pero no tenía elección. Ellos le habían obligado, y no precisamente solo con buenas palabras.

“Sería una pena que el científico más famoso de Nueva York apareciera muerto una noche de éstas....” Le habían dicho dos de ellos enseñándole los colmillos. Él había resoplado y se había limitado a preguntar:

-¿Para cuándo lo queréis?-

-Lo antes posible.- Había sentenciado uno de ellos serio.

Él se había limitado a asentir y a perderse en su laboratorio mientras las criaturas saltaban por la ventana y se marchaban, saltando de edificio en edificio, como en una pelicula.

Pero para desgracia del doctor Richwood, eso no era una película ni mucho menos.

-¡Volveremos a vernos Brad!-Oyó gritar a uno de ellos, casi ya desde la lejanía.

Hacía cosa de medio año que los había conocido. Él sabía de su existencia desde casi siempre, porque en Nueva York en esa época los vampiros no eran ningún secreto y él particularmente siempre se había sentido atraído por ellos ; ellos habían estado husmeando en su vida cientifica desde que empezó a ser hombre de ciencia, pero se mantuvieron en la sombra hasta el momento en el que se presentaron ante él.

Hasta entonces, Brad Richwood llevaba una vida normal en una ciudad todo lo normal que una ciudad en la que convivían humanos y vampiros, conscientes de su existencia los unos de los otros, podía ser.

Y es que de un tiempo a ésta parte, el mundo había cambiado muchísimo.

Ahora los vampiros habían decidido mostrarse ante el mundo, convirtiendo todas las noches los barrios neoyorkinos (sobre todo los más bajos, en los que la comida estaba asegurada debido a que la gente no tenía donde esconderse) en su coto de caza particular.

Al principio, y sobre todo los neófitos y las novatas (más bien por afán de divertirse que por otra cosa) disimulaban sus asesinatos cometiendo violaciones antes de hincar el diente a sus víctimas, pero de nada servía tanto disimulo: muchos de ellos, acuciados por el hambre, se limitaban a beber sangre sin más.

Y pasado un tiempo al no tener nada que perder (dados sus poderes sobrenaturales podrían imponerse a la policía que investigaba las muertes causadas por los chupasangre), decidieron erigirse como los señores de la noche neoyorkina y revelar su existencia.

Así, por mucho que la policía siguiera sus pasos jamás conseguía dar con ellos, porque nunca frecuentaban los mismos lugares de caza, y hasta ese momento no habían encontrado su guarida, situada en una vieja y desvalijada supuesta iglesia abandonada a la que la policía jamás acudiría dado el mito de que los vampiros no pisaban los templos.

Podemos decir entonces que la ciudad de Nueva York convivía con los chupasangre, que noche tras noche se cobraban las vidas de los habitantes de los peores barrios de Nueva York, o las de aquellos que no tenían donde esconderse.

Hasta que Kyrrel, el lider de los vampiros de NY decidió ir más allá. Mucho más allá....

-¡Hermanos!¿No estáis hartos de escondeos cada vez que amanece?-Tronó la voz de Kyrrel en la vieja iglesia.- ¿No os gustaría poder moveros con libertad a la luz del día y poder cazar a cualquier hora?- Todos los vampiros gritaron al unísono mientras la voz de Kyrrel tronaba:

-¡Ya es hora de que demostremos nuestro poder, de que los humanos sepan cuál es nuestro lugar aquí. ¡De demostrar que no sólo somos los amos de la noche!¡Seámoslo también del día!-


Todos gritaron vitoreándole mientras él esbozaba una sonrisa, porque sabía perfectamente a quién acudir para llevar a cabo su plan....

miércoles, 13 de agosto de 2014

24 horas (Parte II: Domingo: Sangre.

Segunda parte de "24 horas".

Vuelvo a advertir a pesar de que no haya escenas sexuales en éste: NO APTO a menores, contiene alguna que otra expresión malsonante.

En algún momento de la noche, sin apagar la televisión del salón siquiera, él la llevó a la habitación y se tumbó en la cama con ella. No pudo dormir, además de porque él no era de dormir acompañado, porque no dejaba de darle vueltas a la cabeza pensando cómo mataría a su compañera de cama.

La había conocido hacía apenas dos meses, en la discoteca a la que solían ir los findes, justo una semana después de haber asesinado a su última victima. Su modus operandi siempre era el mismo: seducción y asesinato. Primero las seducía: las pedía salir, mantenía con ellas un falso noviazgo (mínimo dos meses, máximo tres) y después, simplemente, ponía fin a sus vidas.

Lo había hecho de las más diversas formas: puñaladas, hachazos, estrangulamiento....Todos sus modos de asesinato tenían en común que él tenía contacto directo con sus víctimas: las sentía temblar, las oía gritar y dar el último suspiro. Le encantaba eso. No mataba simplemente por matar. Le gustaba tener contacto directo con ellas porque le gustaba verlas y sentirlas sufrir, por eso nunca se planteaba asesinarlas, por ejemplo, quemando la casa de su víctima con ella dentro o manipulando los frenos de su coche.

Asesinar y ver padecer era su hobby. Otros preferían escuchar música, leer, escribir y tonterías así, pero él no. Él mataba porque era su entretenimiento y con lo que realmente se divertía.

Y en aquel momento, oyendo la acompasada respiración de la futura víctima que reposaba a su lado, se devanaba los sesos buscando el modo de divertirse. ¿Cómo la mataría?

Casi al amanecer, el silencio se vio interrumpido por el crujido del estómago de ella, haciendo que el asesino tuviera una idea.

Sigiloso, se levantó de la cama y bajó a la cocina, preparó el desayuno para su chica y abrió todos los cajones buscando un arma para cometer su crimen, la cual no tardó en encontrar: un enorme cuchillo cebollero que puso en la bandeja que subió a la habitación.

Una vez arriba despertó con suavidad a la durmiente, que se quedó de piedra al ver el desayuno que su chico acababa de subir: zumo, leche con colacao y un par de grandes trozos de tarta. El cuchillo era demasiado grande, pero no era cuestión de ponerle pegas al gran detalle que acababa de tener su novio.

-¡Gracias!-Sonrió abrazándole con cuidado de no tirar nada de lo que había en la bandeja y preguntó:

-¿Todo para mi?-Rió.

-Sí. Y cómetelo todo. Vas a necesitar fuerzas....-Le dijo él con una sonrisa entre misteriosa y pícara.

Ella sonrió y comenzó a desayunar sin saber que la persona que la observaba en silencio pensaba cómo acabaría con ella momentos después.

Y mientras ella comía, él aprovechó y sacó de su mochila un pañuelo rojo con el que no tardó en atarla las manos a la espalda por sorpresa, haciendo que la bandeja y su contenido se cayera al suelo.

Los vasos y el plato se hicieron añicos mientras la chica gritaba sorprendida ante tal brutalidad repentina.
-¡¿Qué haces?! ¡¿Estás loco?!-Gritó ella sintiendo cómo el pañuelo la oprimía fuerte las muñecas.

-Hey, relájate, que sólo quiero jugar...-Dijo él sonriendo mientras cogía el cuchillo del suelo y se acercaba a ella, cuyo rostro estaba blanco como la cal.

-¿Jugar a qué?-Preguntó asustada tratando de desatarse.- Joder...Suelta el cuchillo. Estás empezando a darme miedo...- Se levantó y atada de manos como estaba salió corriendo, pero él la detuvo y la tiró al suelo con violencia, haciendo que los cristales rotos que había en el suelo se clavaran en su cuerpo haciéndola sangrar.

-¡Ah!-Gritó.-¡Socorro!- Mientras él se echaba a horcajadas sobre ella y trataba de bloquearla cualquier movimiento que sirviera para zafarse de su ataque.

-¡Espera, estate quieta!-Dijo él casi riendo echando todo su peso sobre ella e inmovilizándola las manos aprisionadas para que dejara de defenderse golpeándole con los brazos aun con las muñecas atadas.- ¿No me vas a preguntar por qué lo he hecho? Todas hacéis esa pregunta y me extraña que tú no me la hagas....-Sonrió mientras la veía retorcerse en el suelo sin poder hacer más, gritando porque los cristales se clavaban hondo en su espalda.

Al fin el dolor la hizo ceder y las manos atadas cayeron entre su cabeza.

-¿Por qué?-Logró preguntar a duras penas.

-Muy sencillo...-Dijo él desatándola las manos, consciente de que el dolor no la permitiría intentar defenderse.-Por puro placer.- Dijo tranquilamente.

Ella se lo quedó mirando gimoteando de dolor sin entender nada.

-El placer que sientes cuando te corres no es nada comparado con el que yo siento cuando mato....-Explicó sonriendo.- Me gusta asesinar....-Dijo sonriendo y alzando el cuchillo.

-No me mates, por favor....-Suplicó ella.

De pronto, la vista de él pareció perderse en algún sitio y se levantó, cogiendo el objetivo de sus miradas mientras ella aprovechaba para intentar escapar tratando de huir del cuarto arrastrándose, oyendo la voz histérica de él.

-¡Mira ésto cariño, soy famoso!-

Ella ni siquiera volvió su vista para verle dar saltitos mostrándola el periódico en el que aparecía la noticia de un asesino múltiple con un modus operandi bastante similar al suyo...

-¡He aparecido en los periódicos, y seguro que no tardo en aparecer en la tele!¡Pero tranquila que no me pillarán!¡Lo haré todo como hasta ahora y no me cogerán!-Dijo riendo histérico.

Mientras tanto ella gimoteaba reptando por el cuarto tratando de salir, hasta que él se dio cuenta y la frenó de un tirón de pelo blandiendo amenazante el cuchillo.

-¿Dónde vas? ¿No quieres ser la décima de mi lista?-

-No...por favor...-Suplicó ella mientras él, sin soltarla, la pasaba el filo del cuchillo por el cuello, recreándose en su expresión de dolor y en las lágrimas que recorrían sus mejillas.

Y no fue horror, compasión lo que él sintió, sino todo lo contrario: en algún lugar bajo sus pantalones sintió una tremenda excitación al sentir el aliento de ella contra su mano mientras la tapaba la boca impidiéndola gritar, al notar la sangre que borboteaba de la herida del cuello de ella mientras la chica iba perdiendo las fuerzas para defenderse.

El olor de aquel cuarto que tantas veces había olido a sexo ahora era el olor metálico de la sangre de la joven que estaba siendo asesinada por un psicópata sin escrúpulos que, al acabar de rebanarla el cuello puso la mano en el corazón de ella para sentir hasta el último latido de su corazón mientras él sentía que se corría irremediablemente.

No mentía cuando se lo dijo a la recién estrenada víctima: matar era puro placer para él.

Se levantó del suelo sin más ni más y se llevó la foto de él y ella que había en el cuarto. Lo que menos quería era que le pillaran.

Se lavó las manos y bajó abajo.

Aún la tele puesta en el salón: un chico repeinado anunciaba la noticia de que aún no habían capturado al sanguinario asesino que tenía aterrorizado a medio Madrid tras haber matado a nueve chicas.

El hombre se rió.

-Ahí te equivocas...-Susurró al hombre de la tele.- Ya van diez...-


Apagó el televisor y silbando salió de la casa, tiró de la puerta y se fue....

lunes, 11 de agosto de 2014

24 horas (Parte I: Sábado: sexo)

Aqui tenéis algo que desde hace tiempo quería hacer: mezclar terror y sexo explícito.

¿Y si un día de sexo desenfrenado se convierte en tu peor pesadilla porque has dejado entrar en tu propia casa sin saberlo a tu peor enemigo?

Espero que os guste! :)

AVISO: Contiene palabras y expresiones malsonantes que podrían herir sensibilidades. NO APTO A MENORES!!

La muchacha apagó el pc y se dejó caer en el sofá cerrando los ojos.

“No más Derecho en las próximas 24 horas” pensó mientras esperaba el timbrazo que indicaría el comienzo de su fin de semana y que no tardaría en llegar.

Sola en casa, había decidido llamar a su novio para que estuviera con ella mientras que su familia estaba fuera.

Lo que menos se imaginaba era que en menos de nada tendría al enemigo en el umbral de la puerta.

El timbre sonó sin que a ella le diera tiempo a coger el sueño.

Se levantó de un salto y fue a abrir.

En efecto, ahí estaba él, su chico, sonriendo y no demorando en estrecharla entre sus brazos y darla un apasionado beso (morreo, más bien), a modo de saludo.

Ambos sabían que eso solo sería el comienzo de en lo que acabaría todo: un día y una noche de sexo salvaje y desenfrenado.

Al final del beso, sonaron un par de te quieros que enseguida fueron sustituidos por el “te quiero empotrar contra el armario de tu cuarto y hacer que gimas” que salió de la boca de él y que hizo que ella se encendiera y le diera un ardiente beso mientras que él la acariciaba los hombros y bajaba la mano hasta tocar el culo de ella, al que dio un pequeño cachete y pellizcó suavemente mientras que arriba, en sus bocas, sus lenguas seguían enredadas, la una con la otra, sin darse tregua y a la misma vez, ellos dirigían sus pasos al salón sin dejar de abrazarse y meterse mano.

Los dedos de él ya jugaban bajo sus pantalones e incluso bajo sus bragas mientras ella hacía esfuerzos por no caer al suelo sintiendo sus caricias.

Llegados al comedor, él la tiró a ella sobre el sofá mientras la chica se abría de piernas y empezaba a desabrocharse y bajarse el pantalón.

-¿Está lista mi merienda?-Preguntó él con picardía besándola el cuello.

-Compruébalo tú mismo...-Respondió ella acabando de bajarse las braguitas y abriéndose bien de piernas mientras él bajaba hasta su entrepierna y empezaba a lamerla el coño suavemente.

Ella se estremeció y apretó más la cabeza de él contra su entrepierna, buscando más velocidad. En un susurro estremecido, dijo:

-Quiero que me destroces el coño a folladas con la lengua.- Sintió un escalofrío mientras notaba cómo él aceleraba el ritmo de la lengua sobre el clítoris para luego bajar a la entrada de su vagina y lamer el flujo que la impregnaba mientras ella arqueaba la espalda, gemía y apretaba más la cabeza de él contra su coño.

-Te gusta comérmelo, ¿Eh?-Preguntó ella sensualmente.

Por toda respuesta, recibió los sexys sonidos de los lametones de él de nuevo sobre su clítoris y la sensación de los dientes de él mordisqueando suavemente sus labios vaginales mientras con las manos la acariciaba los pechos para después meterla un par de dedos en la boca que ella chupó sin poder reprimir los gemidos porque él atacaba su coño con la lengua sin ninguna piedad.

Y de pronto, ella suplicó lo que marcaba el tan ansiado punto sin retorno:

-Por favor, no pares ahora....Más rápido....-

Él volvió a meterla los dedos en la boca mientras ella sentía que se acercaba el fin y gemía más alto, sintiéndose a punto de explotar: las oleadas de placer aumentaron, ella se deshizo de los dedos que invadían su boca y gritó:

-¡Me corro!¡Me corro!-

Y se corrió. Se corrió deshaciéndose en la boca de él, con violentos movimientos de caderas que desplazaban su coño a un lado y al otro de la boca de quien se lo estaba comiendo todo.

Los labios de él fueron a la boca de ella y la besaron ferozmente mientras ella le desabrochaba el pantalón y le bajaba los calzoncillos, que él tiró al suelo antes de echarse sobre ella y meter su polla en el coño mojado de su chica.

Ella ahogó un gemido cuando le entró de golpe y comenzaron las embestidas. Brutales, como a ella le gustaban. Una, otra, y otra vez, cada vez más rápido mientras ella pedía más a voz en grito.

-¿Eso es lo más rápido que puedes follarme?-Dijo ella con una risita, casi sin respiración, desafiando.

En consecuencia él aceleró aún más el ritmo hasta que ella gritó de puro placer y se corrió, con lo que él le embistió aún con más fuerza si cabe, a una velocidad imposible, abrazado a ella, más rápido, más fuerte, hasta conseguir lo que buscaba: su propio orgasmo.

Después, volvió la tranquilidad a ellos y lo único que se escuchó fueron sus respiraciones aceleradas; lo único que se sentía era el calor pegajoso que les invadía, el sudor perlando sus cuerpos y el reconfortante frescor que vino después, de la mano del agua que caía de la ducha que se dieron.

Pero había algo más...

Algo que despertaría después del paseo, cuando ella cayera dormida en el sofá del salón tras la cena...

El chico la observó tumbada sobre el pecho de él.

La pobre...

Estaba matada después de la sesión de sexo.

Rió para sí mientras la acariciaba el pelo.

“Matada” no era la palabra más adecuada para definir su estado, porque de eso se encargaría él más adelante.

La joven se abrazó a él mientras él sonreía y le pasaba la mano del pelo al cuello, deteniéndose y apretándoselo ligeramente con la mano mientras con una sonrisa evocaba el polvazo que habían echado aquella misma tarde.


¿Gritaría tanto cuando la matara?....

miércoles, 6 de agosto de 2014

I concurso de recetas noveladas

Buenas, chicos!

Me he presentado a un concurse de receta novelada, que consiste en escribir una receta de cocina como si fuera un relato. Si os gusta mi historia "Spaguettis a la Rock-loñesa y una visita inesperada", no dudéis en votarla! Os necesito para ganar. Mucha gracias! :)

martes, 5 de agosto de 2014

Afectuosamente suyo, Jack

Viendo en Cuarto Milenio un reportaje sobre Jack el Destripador, quedé fascinada por su historia y he decidido escribir ésto...

¿Os imagináis la última carta del asesino? ¿Y si en esa última misiva se "arrepintiera" en cierto modo de todo y quisiera irse tranquilo, dando explicaciones sobre sus crímenes a un personaje eclesiástico? Aquí os la dejo a ver si os gusta :)

Estimado Padre Mc Coy:

Supongo que a éstas alturas no esperaba encontrarse éste papelucho arrugado con éstos cuatro garabatos rojizos escritos en él, pero necesito desahogarme con alguien. Llámelo redimirme si así lo prefiere, y tendrá toda la razón en hacerlo: la tisis me come por dentro y no creo que me quede mucho tiempo, así que, sí, si escribo ésto es para irme más tranquilo al otro barrio.

Vamos por partes, empecemos por el principio: sé que todos andan revolucionados intentando saber quién es Jack el Destripador. Dejen de molestarse: jamás lo sabrán. A mi me queda demasiado poco y aunque pusieran patas arriba Whitechapel entero o incluso todo el East End londinense jamás darían conmigo.

Una vez dicho ésto, sé que se han vertido múltiples hipótesis sobre mí y mis motivos para hacer todo lo que hice: que si frustración sexual con el género femenino, que si estudiante de medicina con altos conocimientos de anatomía humana...Nada más lejos de la realidad.

¿Tan dificil es de entender que, simplemente me gustaba hacer lo que hice?

Sí, lo admito. Y como buen estudiante de anatomía que fui (ahí no andan desencaminados ustedes...) sé destripar a la perfección un cuerpo humano, ya sea masculino o femenino. A mi, por supuesto me gusta más el femenino, para que vamos a negarlo.

(Discúlpeme por el goterón de sangre, padre, pero la tísis no perdona, y la risa que me ha provocado éste último comentario me ha hecho toser y esputar sangre).

¿Que por qué prostitutas? Porque no tenían nada que ganar ni que perder, y porque hubiera sido muy distinto si hubiera matado, por ejemplo, a estudiantes pudientes: sus familias habrían removido cielo y tierra para encontrarme y muy seguramente ahora estaría escribiendo ésto entre rejas...

Pero, dígame, padre, y cotéjelo con la polícía e incluso con los forenses si así lo desea, ¿No creen que mi trabajo manual fue realmente bueno? Cualquier cirujano e incluso cualquier forense se sentiría orgulloso de mis intervenciones...

Sí, de algo me sirvieron mis años en la Facultad de Medicina...

¿Y por qué no decirlo? De algo me sirvieron también esas noches de hastío en el pub Ten Bells en las que solía beber mientras veía deambular casi pavoneandose a Mary Jane, Mary Anne y compañía en busca de alguien con quien pasar el rato a cambio de un puñado de monedas...

¡Qué lejos estaban de saber que su noche acabaría así, ¿Eh?!

En fin. El daño está hecho: hay cinco cadáveres sobre la mesa, un asesino que sigue suelto, aunque no por mucho tiempo y un departamento de policía que anda loco intentando dar caza a ese psicópata.

Ya le digo, padre, que les será inútil, porque muy pronto me sumergiré en la oscuridad perpetua, y sólo espero que si Dios no se apiada de mí, Lucifer me tenga reservado un buen sitio en el infierno para ver en qué acaba todo ésto....Porque estoy seguro de que mi nombre prevalecerá a través de los tiempos, arrancando escalofríos a quien se atreva a pronunciarlo y a quien tenga la desgracia de oirlo....


Sinceramente suyo,



Jack el Destripador.

viernes, 11 de julio de 2014

Visita especial al Viejo Caserón

Ayer, 10 de julio de 2014 1os nervios volaban en mi estómago. Arriba y abajo, abajo y arriba mientras apretaba la mano de Álvaro con fuerza mientras íbamos de camino al Parque en el coche de mi padre.
Quienes íban conmigo adivinaban que cada resoplido que salía de mi boca era de puro nervio ante lo que estábamos a punto de vivir, y eso que tan solo eran las siete menos diez,, sin embargo, sentía que el coche iba demasiado lento…

Al final, llegamos hasta Batán y tras aparcar, nos despedimos de nuestro “chófer” y enfilamos hacia el Parque, yendo primero a la tienda de NickelodeonLand para que mi querido Tar se comprara su tan ansiada camiseta de las Tortugas Ninja y una vez cumplida la misión, pusimos rumbo al Viejo Caserón.
Nos encontramos con Cris, la community manager del Parque, que nos saludó amablemente y nos indicó que esperáramos en la verja del Caserón. Así lo hicimos, encontrándonos con varias caras conocidas: Antonio, twittero y los Just4Rides también estaban allí.

Mientras esperábamos, los nervios aumentaron, y varios moradores (un loco, una loca y la enfermera) decidieron salir a hacer una visita a los visitantes de excepción que nos habíamos congregado (blogueros, poseedores del Bono Terror y sus acompañantes).

Hubo un momento en que el misterioso Enterrador se acercó a la verja y estuvo hablando con todos nosotros y hasta hubo tiempo para gastar alguna bromilla.

Por fin, nos dijeron en qué consistiría la visita: nos adentraríamos como siempre en el interior del Viejo Caserón, pero con una excepción: ésta vez podrían tocarnos; Luego, entraríamos de nuevo en la casa, pero no habría actores: la recorreríamos con la luz y sonidos ambiente.

Prestos, Al y yo nos encaminamos al laberinto de colas, situándonos los primeros.
Los ojos del Enterrador, ya tan familiares, se clavaron en nosotros como era costumbre mientras  el hombre abría la verja y dejaba pasar a nuestro grupo.

De nuevo, ese discurso:
-Van a caminar ahora por un laberinto poco iluminado. Por favor les  ruego que si llevan teléfonos, cámaras…no los utilicen en el interior……Adelante y suerte.-
Y otra vez subimos esa escalera y golpeamos tres veces la puerta.
Lo que ocurrió después, fue increíble:

Recorrimos en grupo toda la casa mientras los monstruos se cebaban con todos nosotros intentando darnos alcance ésta vez literalmente ( recuerdo que en éste pase especial sí nos podían tocar).
Ya fuera, hubo tiempo para una ronda de preguntas sobre el Viejo Caserón y el nuevo proyecto que está preparando su equipo.

 Del Caserón salieron a la luz curiosidades tales como que el edificio mide más de 660 metros cuadrados y en él hay un total de catorce puertas secretas a las que sólo tienen acceso los actores para poder pillar desprevenidos a los grupos.

En cuanto al nuevo proyecto, me quedo con que VAMOS A FLIPAR y NOS VA A ENCANTAR, cosa que en absoluto pongo en duda. Nos contaron algo más que por precaución, prefiero callarme.
Y después de resolver dudas tocaba la experiencia caseronera como nunca la habíamos vivido: solo con la luz, efectos y música ambiente.

Simplemente genial: recorriendo las salas con la única iluminación de ambiente del pasaje, casi en total oscuridad, fijándonos en detalles en los que en otras ocasiones no nos fijamos e inmortalizándolos con nuestras cámaras; sintiéndonos moradores por unos minutos haciéndonos fotos en algunos cuadros.





















Tengo que expresar mi agradecimiento al Parque y al personal del Viejo Caserón (responsable y actores) por permitirnos vivir ésta experiencia tan única y especial.

Ya fuera, comentamos la experiencia e hicimos algunas preguntas y dimos el evento por concluido.
No pude evitar marcharme con un halo de tristeza en mis ojos, como tampoco pude evitar mirar atrás pensando que era la última vez que vería el Viejo Caserón tal como lo conocía….

Y por despedirnos, nos pudimos despedir hasta del anuncio del espectáculo que hay en "La Máquina" y con el que nunca me hice foto.





¡Muchísimas gracias! Esperamos ansiosos el nuevo proyecto que seguramente no defraudará.



domingo, 6 de julio de 2014

Verano Mortal. Parte I: La Leyenda

Diez días quedan para irme a la playa y aquí os dejo las consecuencias. Primera de las dos partes de un relato de miedito con ambientación veraniega.

Espero que os guste! :)

Era la última noche antes de regresar a la ciudad. La última noche de verano antes de regresar a la rutina, y los cuatro adolescentes se juraron vivirla como si fuera la última de sus vidas, y como tenía que ser: en la playa, alrededor de una hoguera contando historias de miedo regadas con alcohol. Mucho alcohol.

Tal vez por eso los que sobrevivieron aún no acaban de creerse del todo que lo que pasó no fue una simple consecuencia de la borrachera que llevaban encima.

Sin embargo uno de ellos jura que lo vio todo. Y que ni mucho menos influyeron la cerveza, el ron o la ginebra.

Todo comenzó como una noche playera cualquiera: el grupo de dos chicos y dos chicas alrededor de una hoguera, bebiendo y contando historias de miedo.

-Jo, vaya historia, si apenas da cague, tío.-Dijo uno de los chicos cuando Manu acabó su relato.

Mar, una de las integrantes de la pandilla y quien les había invitado a ir a su piso en la costa, se puso seria, miró al grupo y dijo:

-Nunca os he contado la leyenda que hay en éste lugar, ¿verdad?-

-Nunca, cariño. Ni siquiera a mí.- Dijo Dan, el novio de Mar, casi extrañado y sorprendido, besándola la cabeza y dando un trago a la litrona de cerveza.

La chica suspiró y miró a su alrededor, algo temerosa, como si tuviera miedo de contar aquella historia o como si alguien que se lo hubiera prohibido pudiera estar escuchándolo en aquel momento.

La realidad era que a Mar la asustaba tanto esa leyenda que se la creía a pies juntillas. Eso y más pruebas palpables que no se atrevía a narrar no fuera que la tomaran por loca.

La muchacha cogió la botella de birra de manos de su novio y dio un largo trago antes de comenzar la historia:

-Veréis...Bueno, vosotros sabéis que yo vengo aquí todos los veranos desde que era pequeña, ¿No?-

Alicia, la otra chica del grupo, saltó:

-Sí, lo sabemos, ¿Pero tiene eso algún tipo de relevancia con lo que vas a contar?- Dijo medio borracha y casi al borde de la risa tonta.

Mar clavó sus ojos en ella con expresión seria en su rostro, y con voz igual de severa dijo:

-Conozco ésta leyenda casi desde la primera vez que llegué aquí.-

-¿O sea...?-Interrumpió Dan queriendo llegar a algún tipo de conclusión.

-O sea, que llevo sabiendo ésto como unos....diez años más o menos. Desde los doce que vine por primera vez, lo cual significa que llevo diez años cagándome por las patas cuando bajo a la playa, ya sea de día o de noche por culpa de quien se le ocurrió contármela.- Dijo angustiada.

-¡Pero cuéntala ya!-Dijo Manu en cierto modo nervioso.

-Déjala, que está creando ambiente para que nos muramos de miedo antes. Seguro que esa leyenda no vale un duro.-

Mar miró a su novio y sin cambiar la expresión de su rostro, dijo:

-Te aseguro que cuando acabe la historia no dirás eso.-

La chica suspiró y comenzó a contar la historia.

-Veréis, por lo que me contaron, hace como cincuenta años en esta playa se celebraban competiciones de pesca. Del puerto partían barcos que llegaban hasta las aguas más profundas de ésta playa cuyos ocupantes se batían por pescar el pez más grande.- Comenzó.

Todos miraron a lo lejos las luces del puerto de Campoamor, unos kilómetros más allá, y siguieron con la mirada el rumbo del agua que llevaba hasta la playa frente a ellos.

-Las normas para la competición eran claras: cada pescador debía capturar los peces desde la barca. Pesca simple de toda la vida, vamos.-Continuó mientras veía como sus tres amigos continuaban bebiendo siguiendo su relato con atención.-...Sin embargo, un jugador decidió jugar sucio y lo acabó pagando bastante caro.-

-¿Cuanto le costaron las trampas al pollo espabilado?- Preguntó Dan con la voz trabada por la bebida y entre risas.

-La vida.-Dijo Mar sin perder la seriedad en su rostro. Todos callaron e instintivamente miraron a la negrura del agua marina. A lo lejos se veían luces y de vez en cuando titilaban los focos de algún faro, pero salvo eso y la hoguera, a su frente todo era oscuro como la noche que se cernía sobre ellos.

La quietud y oscuridad del agua del mar en la negrura de la noche consiguió arrancar algún escalofrío a la mayor parte del grupo mientras Mar temblaba y continuaba con la historia:

-A pesar de que las normas prohibían terminantemente que salieran barcos inscritos en la competición a pescar a deshora para evitar que jugaran con ventaja, uno de ellos rompió la regla y salió una madrugada y aunque puso las medidas pertinentes para evitar que cualquiera se diese cuenta, navegando casi a ciegas, alguien lo pescó, nunca mejor dicho.-

-¿Como?- Preguntó Ali.- ¿Qué pasa?¿Que había otro que hacía trampas y se encontraron una noche?- Se carcajeó.

-No.- Contestó Mar.- El tramposo no se dio cuenta de que resultaría demasiado obvio que había pescado la noche anterior y él solo se acabó delatando en cuanto sus compañeros preguntaron por el culpable. Uno de ellos, en un arranque de rabia, una noche, acudió a su casa y sin más ni más, lo mató.-Continuó la chica mientras el silencio que vino después se hacía casi palpable.

Al cabo de unos segundos, Mar continuó su historia:

-No conforme con matarle, y aun hoy por lo visto no se sabe a ciencia cierta si por venganza o por puro instinto asesino, el criminal le amputó brazos, piernas, le decapitó y lanzó sus restos al mar para luego coger su barco, navegar hasta lo más profundo y arrojarse al agua.-

Cuando sonó la última palabra, solo había silencio y miradas a la inmensidad del océano, hasta que Mar concluyó por fin, con el terrible final de la leyenda.

-Se dice que ésta playa está maldita y que cierto día, a finales de verano hay una muerte...Alguien muere aquí en terribles circunstancias. Y se dice que es el fantasma de aquel hombre que hizo trampa y acabó brutalmente asesinado...Eso es lo que dicen....- Acabó Mar dando un trago a la botella de ron que ahora sustituía a la de cerveza.

-Pues vaya historieta, Mar...-Dijo Manu.- Mucho mejor que la mía cien veces, sin duda, ¿Eh?-Se rió.

-La verdad es que creo que nos has acojonado a todos un poquito...-Dijo Dan pasando su brazo por los hombros de la chica y cogiendo la botella de sus manos.

-¡Bah, pero seguro que eso no es más que un cuento! ¿Verdad, Mar?-Dijo Ali.

Lejos de contestar, Mar contempló el océano oscuro y tranquilo que se abría unos pocos pasos frente a ellos, preguntándose si debía contar a sus amigos todo lo que sabía y había visto.

No me creerían” Pensó arrebujándose en el regazo de Dan.

Y como si con ese suspiro pudiera apartar todo pensamiento relacionado con esa siniestra leyenda, suspiró y lo dejó estar.

Y sí, puede que Mar quisiera dejar el tema, pero había alguien no muy lejos de ellos que no quería hacerlo...

Llevaba tanto tiempo sin jugar con alguien...Un año, para ser exactos. Y ahora no sólo tenía a uno sino que tenía a cuatro juguetitos para divertirse. Claro que para atraer su atención debía hacer ruido, mucho ruido.

Algo se removió en el océano y los remolinos que surgieron de su interior se reflejaron en forma de olas en la superficie que no tardaron en atraer la atención del grupito de la hoguera.

-¡Hey, chicos! ¡Parece que el mar se cabrea! ¿Nos damos el último baño del verano?-Sugirió Manu.


Poco imaginaban todos que para algunos de ellos sí sería su último baño....

sábado, 21 de junio de 2014

Último programa de la temporada de "Letras Encadenadas"

Os dejo el último programa de la temporada de "Letras Encadenadas", donde tuvimos la oportunidad de entrevistar a Concha Casas, autora de "Lo que nunca tuve".

Un programa que destacó por los sentimientos encontrados de los que hicimos gala sus conductores: tristeza y alegría al saber que nos íbamos, pero volveríamos. Volveremos la próxima temporada.

Espero que os guste :)

Ya tenéis disponible el programa del pasado miércoles de Letras Encadenadas. El último de la temporada, en el que entrevistamos a Concha Casas que nos habló de su novela "Lo que nunca tuve"


Último programa de la temporada de "Letras Encadenadas" 17-6-14

Video Homenaje Viejo Caserón

Después de enterarme de que el Viejo Caserón cierra tras 25 años para dar paso a una novedad, tenía que hacer ésto.

Mi particular manera de homenajear al espectáculo y agradecer a todos los que se dejan la piel en él cada día. 

¡Sois todos enormes, y tengo la certeza de que lo que vendrá será impresionante!

¡Hasta siempre, Viejo Caserón!

Espero que os guste :)

Video Homenaje Viejo Caserón

miércoles, 11 de junio de 2014

Luz Mortal II: Nostalgia

Esto no tiene que ver nada con "Visita al Viejo Caserón". Simplemente es la continuación de "Luz Mortal", relato que escribí no hace mucho, paralelo a "Visita....", pero repito que NO tiene nada que ver con el relato original de "Visita al Viejo Caserón"
Espero que os guste.
Ilustraciones: Raúl.




La Bóveda de Helios se ha convertido en mi particular fortaleza desde que Cris fue asesinada.

A menudo paso aquí la mayor parte del tiempo, contemplando el rincón de la sala que se ha convertido en altar que honra su memoria: en una esquina, las cenizas que una vez fueron su cuerpo, y justo encima, colgadas de esa pared, las sais que ella solía llevar consigo; en una pequeña repisa, entre ambas sais, siempre encendida una vela negra.

El sudor perla mi frente, mi cuerpo está algo lastimado por el impacto de los muchos rayos que he lanzado contra la pared de pura rabia y que han rebotado en mi. Duele, pero más duele no tenerla

Siento arder mis ojos a causa de las lágrimas. Mis ojos son ahora permanentemente castaños, salvo cuando pienso en vengarme.

Cuando la sed de venganza me recorre el cuerpo mis ojos relampaguean y se vuelven del color del fuego más abrasador. Entonces es cuando salgo de mi hogar.

En silencio, cuando ni un ruido turba la paz del Caserón, y no parece que nadie lo habite, lo recorro en completa soledad, sin emitir ningún sonido, buscándola.

Con la vaga esperanza de que al morir haya elegido la opción de ser espectro y vagar por la morada, pero siempre me doy de bruces con la verdad: No hay ni rastro de Cris.

No puedo reprochárselo. Bastante sufrió ya como para además permanecer condenada a pasear por el Caserón donde tanto padeció.

Suspiro y salgo fuera, dejando que el manto de oscuridad de la noche me envuelva.

No hay ni rastro de nadie.

Miro a la derecha y veo la pala del Enterrador tirada en el suelo, y como en un sueño recuerdo que justo casi ahí al lado, en una de las tumbas que pueblan el cementerio, la enterré un mes como castigo por robar a sus hermanos y hurgar en mi pasado.

Con un nostálgico suspiro, aparto mi vista del cementerio y abandono los límites del Caserón dispuesto a hacer la única cosa que me mantiene apartado del recuerdo de la que de un tiempo a ésta parte fue la persona más importante de mi vida.

Atravieso el recinto y aguardo tras un arbusto junto a las oficinas esperando a mi presa, que ésta vez resulta ser no una, sino dos: una pareja de trabajadores que abandona el Parque hablando entre ellos. Sin más, aparezco ante ellos y les toco, haciendo que al instante se congelen, sin darles tiempo a gritar siquiera.

Uso mi magia para teletransportarnos a la Bóveda de Helios donde vuelvo a descongelar a mis presas para someterlas al más cruel de los tormentos....

Eso es lo único que aleja mi pena. Como el ser al que ahora tanto odio por arrebatarme lo que más quiero me dijo el mismo día que entré a éste Caserón: “Sólo el dolor te liberará de tu sufrimiento”.

Y en efecto así ha sido durante siglos desde que un malvado caballero azuzado por la envidia me destrozó la vida quitándole la suya a mi familia: provocar dolor y muerte era lo único que me ayudaba a aplacar los gritos que mis seres queridos daban en mi cabeza.

Luego llegó el Emperador y con sus excusas consiguió que me uniera a él.

Y desde entonces, solo la sangre bañó mis manos; solo los gritos de dolor tronaban en mis oidos.

Y ella no iba a ser menos, por supuesto.

Al principio sólo fue una víctima más que torturar, pero llegado el momento empecé a sentirme confuso al mirar a Cris. Cada vez que la atravesaba con la mirada e inconscientemente me perdía en sus ojos, afloraba en mí en hombre que antaño fui, haciendo que brotaran en mi sentimientos que creía enterrados junto con mi pasado.

Hasta que Cris y yo decidimos revelarnos y todo cambió por completo: la persona que hasta ese momento yo llamaba “señor” se encargó de destrozarme la vida asesinando a Cris.

Aún recuerdo sus palabras:

“Tú serás el siguiente, Tar”

Pronunciadas no hace mucho, tras asesinar cruelmente a Cris, esas palabras forjaron la amenaza que pesa sobre mí.

Suspiro mientras enciendo la vela negra que hay en la repisa de la esquina de la sala, en el altar de Cris y que, como tantas otras veces se ha vuelto a apagar, lo que, como siempre, me indica que estoy en permanente acecho por parte del Emperador y tal vez por parte del resto de mis hermanos que seguro que el día menos pensado no tardarán en venir por mí.

Con un movimiento de mano hago desplazarse el enorme cerrojo que preside la puerta de la sala y la cierro a cal y canto.

Enciendo mi Zippo y hago brotar una llamita lo suficientemente pequeña como para volver a encender la vela de la repisa.

Después, dejo que la llama del mechero crezca y la contemplo mientras a través de ella vuelvo a visualizar todas las torturas que a las que la sometí con ese mismo fuego que ahora contemplo atolondrado.


Y otra vez, el calor de mis lágrimas al brotar de mis ojos es más intenso que el de la mismísima llama del fuego del averno que brota del mechero que sostengo....

martes, 10 de junio de 2014

Acordes

Navegando en el mar de la música (donde suelo pasar la mayoría del tiempo), concretamente hace cuatro días, mientras escuchaba los primeros acordes del "Tears of the Dragon" de Bruce Dickinson me paré a pensar qué sentiría una guitarra eléctrica al ser tocada...
El resultado lo tenéis aquí.
Espero que os guste! :)





De un tiempo a esta parte, he sido su única compañera en las oscuras y frías noches de invierno en las que él se quedaba hasta tarde.

Le he visto escribir notas de tinta sobre papel, he sido testigo mudo de su frustración cuando algo no salía como esperaba, y de su dicha al comprender que el trabajo estaba casi acabado.

Hoy le vuelvo a ver entrar en ésta habitación. Me mira y sonríe mientras enciende la lamparita que nos proporcionará la intimidad que necesitamos.

No tarda en cogerme entre sus brazos y sentarse en el borde de la cama mientras me sostiene y me acomoda en su regazo, abrazándome, empezando a rozar mi cuerpo suavemente con las yemas de sus dedos.

No demoro en emitir leves gemidos que salen de mi interior mientras los dedos de él vagan por mi cuerpo, al principio lentamente, luego más deprisa, haciéndome temblar, haciéndose uno conmigo, fundiéndonos ambos en uno solo.

Siento la humedad de sus lágrimas caer sobre mí mientras continúa acariciando mi cuerpo con los dedos salpicados de su llanto, escuchando como respondo yo: al principio suavemente; ahora no me reprimo, y los gemidos salen de mi como si me fuera la vida en ello, siguiendo la cadencia que él marca con sus dedos sobre mi, haciéndome temblar, hasta que, haciéndome vibrar por última vez, me obliga a callar posándome con dulzura sobre la cama.

Todo ha sido perfecto. Sé de sobra que él ha disfrutado tanto o más que yo, por eso no temo el concierto de mañana.

Mañana, cuando la sala esté a rebosar de gente y el silencio se haga en ella, de nuevo volveré a gritar con energía al compás que él me marque...


De nuevo, tal como lo hemos sido ésta noche, hombre y guitarra seremos uno.

jueves, 5 de junio de 2014

domingo, 25 de mayo de 2014

"Letras Encadenadas" 21-5-14 y Entrevista Jorge Méndez en "La Peineta Cultural"

Os dejo un par de podcast.
El primero es la entrevista que junto al presentador del programa "La Peineta Cultural" le hice al músico asturiano Jorge Méndez el día 21 de éste mes.
El segundo podcast es el del "Letras Encadenadas" de ese mismo día y que me tocó llevar a mi, donde entrevistamos a la escritora Amparo Muñoz Rocha.
Espero que os guste :)

Entrevista Jorge Méndez
Letras Encadenadas 21-5-14

Serial Killer

Hoy os dejo algo que se me ha ocurrido al escuchar la BSO de "Dead Silence".
Esa especie de nana al principio y al final...Me ha inspirado ésta historia. A ver si os gusta! :)

Charlie Clouser - BSO Dead Silence

 La caja de música entonaba su canción mientras la mujer observaba a su hijo, de apenas unos meses de edad, volverse a quedar dormido tras el desvelo nocturno.

La música sonaba mientras la mujer sentía que los ojos se la cerraban con cada nota que la cajita emitía, haciéndola dar cabezadas agarrada a la cuna, y cuando la nana paró de sonar, un ladrido seguido de un gemido canino que no tardó en convertirse en aullido y desaparecer tronó en el silencio.

Los pasos de la mujer se encaminaron al piso de abajo. Allí, tendida en el suelo yacía Canela, la perra de la casa: un ejemplar de podenco cruzado con labrador del color que llevaba por nombre, junto a un charco de sangre.

Gritó y en ese preciso instante, se acordó de las muchas reprimendas de su marido, que ahora estaría de camino al trabajo:

-Te quejas de que echo cinco llaves a la puerta, de que ésto parece Alcatraz...Pero como un día nos entren en casa vas a ver...-

Miró a su alrededor y recorrió a toda velocidad el piso de abajo de la casa: el baño, la cocina y el salón, donde se detuvo para llamar por teléfono a la policía, pero fue inútil: alguien había cortado el cable del teléfono y se quedó con el auricular en la mano, literalmente.

Gritó de impotencia y corrió escaleras arriba, hacia la habitación de su niño, para sacarle de la cuna y llevársele consigo. Ojala no fuera demasiado tarde...

Suspiró aliviada al comprobar que el bebé dormía plácidamente. Gracias que quien fuera aún no había entrado a la habitación del nene.

Cogió a su niño muy despacio, chasqueando la lengua para evitar que se alertara, pero entonces, sintió una extraña sensación:

Un aliento cálido contra su nuca. Comenzó a gimotear sin parar de acunar lentamente al niño para que no despertara.

Mientras, tan solo un paso detrás de ella, el hombre que exhalaba hondos suspiros tras la mujer, disfrutaba con su terror sabiendo que ella sabía que él estaba a su espalda. Solo era cuestión de tiempo que comenzara el juego.

Y efectivamente, poco tardó en darse la huida: la mujer se giró bruscamente y con un grito, pegó un puñetazo al hombre como pudo y corrió por el pasillo con el bebé, que había roto a llorar, en brazos.

El hombre fue tras ellos : la mujer se había refugiado en su dormitorio y ahora buscaba su móvil.

Mientras el invasor trataba de abrir la puerta, la mujer intentaba encender su móvil, que no respondía. Abrió la tapa trasera y descubrió horrorizada que alguien le había quitado la bateria.

Por fin y tras muchas patadas en vano, el hombre consiguió abrir la puerta, y mientras observaba a sus presas y se acercaba a ellas lentamente, les enseñó burlón la batería del móvil que se había sacado del bolsillo.

La mujer lloró, como su niño. Entre susurros pidió por favor que no les hiciera daño, que se llevara lo que quisiera.
Pero para su desgracia, él no era como esos asaltadores de casas en busca de objetos de valor: él estaba allí para matar, porque le gustaba. Ni más, ni menos.

Y ahora iba a darse el gusto.

Alzó el cuchillo mientras se acercaba despacio a sus víctimas que estaban arrinconadas en una esquina del cuarto, como ratitas ante el gato que ahora se las comería.

De dos zancadas se puso justo delante de la mujer con el bebé en brazos y les sonrió mientras daba el salto hacia ellos cuchillo en mano.


Mientras tanto, en la habitación del pequeño, sonaban los últimos acordes de la nana.....

sábado, 24 de mayo de 2014

Arrepentido

En el tiempo que llevo entrando al Caserón, jamás me había encontrado con nada parecido, con tanto abandono seguido.
He tenido que “novelizar” la anécdota de anteayer, porque fue brutal.
Narrado desde la perspectiva de un niño que conocimos haciendo cola (el nombre es ficticio, por supuesto).
Y por su reacción a mitad de camino, no era difícil imaginarse el miedo que sentía al atravesar la casa....
Espero que os guste....

-ARREPENTIDO-

Juan suspiró tras sacar su entrada y se encaminó a hacer cola al Viejo Caserón.
Echó una mirada y no vio a nadie guardando la puerta.
Decidió preguntarle a la pareja que había delante suya: un chico y una chica cogidos de la mano que hablaban alegremente entre ellos.

-Perdonad. ¿Sabéis si tardará mucho en salir?-Preguntó refiriéndose al Enterrador.

-No tenemos ni idea. Supongo que ahora estarán de descanso. Pero tranquilo, que no será mucho lo que tarde en salir.- Le dijo el chico.

-Es que me tengo que ir a las cinco menos cuarto....-Dijo Juan mirando su reloj, cuyas agujas marcaban apenas las tres y media de la tarde.

-Tranquilo. No tardará tanto en salir.-Le tranquilizó la chica.- Verás como te merece la pena la espera.-Le sonrió feliz, casi eufórica.

Pero Juan no estaba seguro de que le mereciera la pena esperar, a decir verdad.

Había algo que no le hacía estar tranquilo: tal vez fuera el graznido del cuervo que sonaba alrededor, la música inquietante que envolvía el exterior de la casa, o el desapacible aspecto de ésta, custodiada por el cementerio que se abría a un lado de donde él hacía cola.

Al fin salió el Enterrador: un hombre de porte serio, de rostro extremadamente pálido y blancos ojos que Juan vio clavarse en el grupo de visitantes que atravesaba la verja antes que él.

El Enterrador cerró la verja justo antes de que la atravesara la pareja que iba delante de él y observó cómo el hombre se acercaba al grupo y hablaba con ellos antes de cederles el paso para que subieran las escaleras.

Llegado su turno, atravesó la verja tras la pareja y tendió su ticket al Enterrador, que le miraba con ojos gélidos, tan gélidos que el frío que transmitía su mirada pareció materializarse en el escalofrío que atravesó la espalda del asustado Juan.

Se paró donde el Enterrador indicó al grupo y se pegó a sus integrantes mientras escuchaba lo que el hombre pálido y de ojos blancos y helados tenía que decirles:

-Por favor les ruego que si llevan móvil no lo utilicen en el interior. No está permitido utilizar objetos luminosos, cámaras ni teléfonos móviles en el interior....- Comenzó.

Y llegado el momento ordenó que el primero del grupo ejerciera de guía, a lo que éste se negó.

-Y....¿No puede ser él?-Vio que preguntaba al que le correspondía guiar.

En ese momento dos niñas visiblemente asustadas descendieron la escalera y atravesaron la verja. Resultaba obvio que se habían arrepentido de entrar en aquella casa.

El Enterrador les abrió la reja para que salieran y volvió su vista al chico que había seleccionado como guía volviéndole a señalar.

-Usted será el guía.-

-Yo no. Él- Señaló a su compañero.

-Eso lo decido yo, no usted. -Cortó el Enterrador.- Ahora suban la escalera y llamen a la puerta tres veces.- Sentenció con la voz tan fría como su mirada.

El guía subió la escalera y Juan siguió al grupo, que no tardó en apelotonarse ante la puerta.

Comenzaron a oirse quejas en el grupo: el guía se negaba a llamar.

-Llama tú.- Oyó.

-No, tú.- Escuchó replicar.

-¡Llamad solo tres veces!-Oyó decir a la pareja que antes estaba delante de él y ahora cerraba el grupo.-¡Sólo tres!-

Parecía que lo de las veces estaba claro, lo que no lo estaba tanto era quién llamaría.

-Llama tú, tio.- Siguieron diciendo delante.

-Si no llaman ahora tendré que pedirles que bajen.- Tronó autoritaria la voz del Enterrador que estaba detrás de todo el grupo.

-Yo me voy.- Se oyó.

-Y yo.- Se escuchó después.

Y Juan vio a dos niñas abandonar el grupo y bajar la escalera arrepentidas mientras en sus oídos sonaban los tres aldabonazos.

Vio abrirse la puerta y con mucho miedo siguió al grupo.

-Mi señor. Ya está aquí la visita.- Oyó la voz del Enterrador detrás.

El hombre que estaba al pie de la escalera de la biblioteca a la que habían entrado rió.

-A esto no se le puede llamar visita...¡Esto son gallinas!-Se carcajeó.

Juan temblaba a pesar de que aún no había visto todo lo que en esa casa le aguardaba.

-Hay más, mi señor.-Prosiguió el enterrador.-La señorita Cristina y su acompañante están aquí.

El Amo soltó una risita.

-Vaya...Espero que disfruten de su visita, señorita.-

-Lo haremos, mi señor.- Oyó decir a la chica de la pareja que cerraba el grupo.

-Y ahora....Vosotros que habéis decidido perturbar el sueño de los muertos...-Comenzó el Amo. Y apenas dijo esa frase, Juan vio, a la poca luz que iluminaba la sala, levantarse una mano de uno de los miembros del grupo.

-Una pregunta....¿Y si nos da medo?-

El Amo volvió a reir.

-Tendrán la oportunidad de abandonar más adelante.-Contestó.

-Ay, que a mí me va a dar algo.-Oyó decir Juan a una niña del grupo.

-¡Pues a ver si le da ya y nos quedamos tranquilos!-Tronó el Amo.

-Yo me voy.- Dijo la niña.

-Y yo.-Se oyó otra voz femenina.

-Salgan por la puerta si eso es lo que desean, señoritas...-

Y se fueron. Y a decir verdad, Juan aún no sabe por qué no las siguió, porque lo que vino después....

-Vamos, entrad por ahí.- Ordenó el Amo.

Y Juan avanzó, pegándose como una lapa a quien tenía delante.

Y entraron por un pasillo con cierto aire circense....

Y a partir de ahí Juan no sabe si es porque no quiere recordar o ha sido el mismo miedo lo que ha hecho que no se acuerde de lo que había en aquella casa. Lo que sí recuerda es su voz atemorizada y casi llorando mientras atravesaban el Caserón:

-¡Que yo me quiero ir!¡Quiero salir de aquí!-

Y la voz de la pareja que cerraba el grupo:

-Chicos, tranquilos. Vas a tener la oportunidad de salir. Esperad dos minutos, por favor, que no pasa nada. Os lo aseguramos. Venga, por favor, avanzad despacito y tranquilos. No podéis retroceder.-

-¡Quiero salir, por favor!-Lloró Juan mientras contnuaban atravesando la casa.

Y lo único que Juan recuerda es esa voz imperiosa que tronó lo que él tanto deseaba:

-Si alguien lo necesita, puede salir por esa puerta.-

Echó a correr por donde le indicaron y no tardó en ver la luz del día. De nuevo estaba fuera. Cogió aire, suspiró, volvió a suspirar y grito de alegría durante el tiempo que el resto del grupo estuvo dentro.

Por fin, salió la parejita que iban los últimos del grupo: gritaban, pero se reían mientras caminaban hacia Juan y los otros tres arrepentidos.

-Da mucho miedo...-Comentó uno de ellos.

-Pues sí. Yo estoy temblando.- Apuntó Juan tembloroso.

-A nosotros es que nos encanta.- Dijo el chico que acababa de salir.

-Mirad, estáis ahí, en las fotos.- Dijo otro del grupo señalando a la pantalla donde aparecía la pareja caminando sola por la estanca donde se tiraba la foto.

-Qué valor le echáis.- Dijo Juan.

-Es que nos encanta.- Dijo la chica sonriendo.-Ha sido genial.


Juan intentó sonreír, pero no le salió. Y mientras veía alejarse a la pareja pensó que quizá pasaría mucho tiempo hasta que volviera a meterse de nuevo en el Viejo Caserón.